Encuentro de Pandas Roalabota – Ventalarga

Algunas imágenes del Encuentro de verdiales estilo Montes de Roalabota – Ventalarga en la que han participado las pandas Primera del Puerto, Gálica, El Manantial, Bataná, Isabel Portillo, Santo Pitar, Montes del Guadalmedina, Jotrón y Lomillas, Benagalbón y La Torre, así como las pandas invitadas de Los Romanes –estilo Comares–, Almogía y Raíces de Los Mora –estilo Almogía–.

Este año el camino de las pandas se inició en la Asociación Cultural de Verdiales de los Montes de Málaga, organizadora del evento, recorriendo la antigua carretera de Casabermeja, pasando por Venta Montevideo y acabando en Venta Españita por cuyo escenario (de pequeña altura y bien iluminado, como siempre debiera ser) pasaron todas las pandas.
Pero el ambiente fiestero más auténtico, es decir, el verdadero ambiente de Fiesta se encontraba en la explanada frente a la Venta, junto a los pequeños olivos e higueras. Allí las pandas en corro elevaron la Fiesta hasta lo más alto.
Y como no podría ser de otra manera, la Fiesta se acabó con las del día.

“Fiesta!” la palabra que lo dice todo y que no es necesario traducir; en la imagen, la Panda Santo Pitar, con el pandero de Jose El Rubio en primer plano.

Araceli Hidalgo cantando con la Panda El Manantial en el Encuentro de #Verdiales de Roalabota – #Ventalarga . Le acompañan a los platillos, Miguel González y Ramón Toledo.

Cristian Rojas Jurado, joven voz de la Panda Montes del Guadalmedina, en la A.C. de Verdiales Montes de Málaga, punto de encuentro del festival de Roalabota – Ventalarga.

Panda de Montes del Guadalmedina en la antigua carretera de Casabermeja, saliendo de la Asociación Cultural de Verdiales Montes de Málaga durante el Encuentro de Pandas estilo montes

Álvaro Gallego, del Pastor, otra de las jóvenes promesas de la Fiesta, por Almogía… y por Montes, en el Encuentro de Verdiales de Roalabota – Ventalarga participó con la Panda El Manantial.

“Fiesta!” No translation needed: chant, violin, guitars, cymbals… popular culture rave. Gathering in the mountains near Malaga

Celebración de la Ermita de Verdiales 2017

Como cada año, las Pandas de Verdiales de Montes se reúnen en la Celebración de la Ermita de Verdiales, verdadero Día Grande de los Montes de Málaga.

Este año han sido catorce las pandas que han participado:   Moclinejo, El Manantial, Primera del Puerto, Teatinos, La Torre, Bataná, Jotrón y Lomillas, Gálica, Montes del Guadalmedina, Santa Catalina, Isabel Portillo, Mangas Verdes, Baños del Carmen (de estilo Comares), y Santo Pitar.

Hizo un día magnífico, propiciador de buenos encuentros entre amigos, y hubo arroz suficiente para todos.

 

Ermita de Verdiales 2017

LAS FOTOS:

  1. La Virgen de los Dolores, llevada a hombros por fiesteros y vecinos de los Montes de Málaga, recorre el antiguo camino real alrededor de la Ermita de Verdiales.
  2. Las Pandas, como aquí la de Santa Catalina, acompañan a la Virgen durante el recorrido.
  3. Panda El Manantial
  4. Panda Santa Catalina
  5. Javier Álvarez, cantaor y guitarra, y José Antonio Postigo Martín, violín, detrás Antonio Fajardo, guitarra, de la Panda Primera del Puerto
  6. Manolo Portillo, de los Frasquetes, Panda La Torre
  7. Salva Marina, Panda de los Baños del Carmen
  8. Jose Fernández Cruzado, Rubio, Panda Santo Pitar
  9. Panda de Moclinejo
  10. Panda Jotrón y Lomillas
  11. Panda Jotrón y Lomillas
  12. Panda Isabel Portillo

 

El Libro de la Fiesta. Verdiales de los Montes de Málaga

Acueducto de San Telmo: el monumento que recorre la ciudad de Málaga

¿Te imaginas en una ciudad un monumento más grande que su catedral, más grande que su edificio más grande, un monumento tan, tan grande que no quepa en la ciudad misma? Algo así podríamos imaginar si le dedicamos un poco de la atención que merece al Acueducto de San Telmo de Málaga, una obra de ingeniería hidráulica singular realizada en tiempos de Carlos III por el arquitecto José Martín de Aldehuela, autor -una década más tarde- del majestuoso Puente Nuevo de Ronda.

Son ya 230 años los que han pasado por sus 30 acueductos y 33 puentes, y por las fuentes, arcas y alcubillas que se distribuyen a lo largo de sus casi once kilómetros de recorrido; 230 años y aún ofrece servicio, ya que el Acueducto de San Telmo sigue nutriendo con sus aguas a siete fincas situadas en la parte alta de su recorrido antes de internarse en la ciudad a la que dio de beber, convertido ya (desde 2009) en un monumento con todas las de la ley.

Hoy vamos a recorrer el acueducto de la mano de su actual guarda Javier Aguilar, al que acompaña su padre Enrique Aguilar, guarda mayor honorario, que fue durante 40 años el alcalde de aguas encargado de la distribución y turnos de riego, de que el cauce estuviera en buen estado, incluso de resolver posibles conflictos en los turnos de uso del preciado bien. Javier es hoy el último guarda de esta institución y desde la Asociación de Amigos del Acueducto de San Telmo es una de las voces más comprometidas con la conservación de tan importante patrimonio.

La toma de aguas

El acueducto nace en un azud cerca de la aldea de Los Gámez, en la zona del Pantano del Agujero; el lugar reúne todos los elementos del Locus amoenus, el paisaje natural idealizado: agua que corre, un bosquecillo de ribera con eucaliptos, chopos y un pequeño cañaveral, una cabaña abandonada…lo sentimos como lugar de paseo y a su vez como lugar para una infancia feliz.

El acueducto es básicamente una acequia descubierta que lleva el agua de riego-a su vez fuerza motriz para los molinos ligados al cauce-, y bajo ella, un canal cubierto encargado de llevar el agua potable a la ciudad sedienta, en uso hasta mitad de la década de los años 60.

A corta distancia del nacimiento del cauce está el Arroyo Humaina que es salvado mediante un hermoso puente, la primera obra de envergadura del Acueducto de San Telmo. Llegamos a él desde la glorieta existente en la salida de la A-45 al pantano del Agujero. El puente sobre el Arroyo Humaina tiene cuatro ojos, 75 m. de longitud y 15 m. de altura y por él vemos correr el agua, como si el Acueducto quisiera recordarnos que funcionalidad y belleza no están reñidas y pueden ir de la mano.

Molinos de San Telmo

Seguimos bajando hacia la ciudad hasta encontrar, frente al Jardín Botánico de La Concepción, el puente de Arroyo Hondo (de 45 m. de longitud y 15 m. de altura) y los Molinos de San Telmo, los dos primeros que se construyeron.

Aunque ya no están en uso, se encuentran muy bien conservados; gracias a la amabilidad del propietario del Molino nº 1 pudimos conocer su jardín, donde encontramos acacias, nogales y un almez de gran porte -ya bicentenario- posiblemente el más alto de la ciudad. En el edificio principal, el molino conserva aún la maquinaria que lo movía; al pasar a su patio interior nos impone su presencia una noria de gran tamaño, que por problemas en su eje nunca llegó a entrar en funcionamiento. 

Los Molinos de San Telmo es lugar conocido por senderistas y ciclistas ya que están situados a escasos metros de una de las puertas de entrada al Parque Natural de los Montes de Málaga: el camino de 6,7 kms que lleva al Cortijo del Boticario.

 

Ya en el tramo urbano, en la zona alta de Ciudad Jardín, encontramos la construcción de más envergadura de todo el trazado, el puente sobre el Arroyo Quintana, conocido como Puente de los Once Ojos, de 180 m. de longitud. Ante el peligro de desplome de algunos de sus arcos, el puente fue sometido en 2009 a una necesaria restauración y hoy en día lo podemos contemplar en todo su esplendor: podríamos decir que solo le falta que pase el agua por él; recientemente se están desarrollando obras de ajardinamiento y acondicionamiento con la creación de paseos perimetrales.

El Acueducto de San Telmo mantiene su presencia en la zona de Mangas Verdes con puentes sobre el Arroyo Melero y el Arroyo Aceitero, pero conforme se adentra en el núcleo urbano sus elementos se hacen menos visibles.

El Acueducto entonces parece invitar a buscar su traza y a (re)conocerlo, puerta abierta para conocer la ciudad que cruza, invitación a valorar todos esos elementos que, como un esqueleto, están bajo su piel, casi ocultos pero ofreciendo sostén. Ese sería el caso del Arca principal, en la confluencia de calle Postigos y Carrera de Capuchinos, con su carácter de capilla callejera, o de la fuente de calle Los Cristos, de 1790 que pide atención y exige agua. El recorrido de una a otra nos hace pasar por la Iglesia de San Felipe, del siglo XVIII, y el Museo del Vidrio y Cristal, ambos merecedores de una detenida visita. Y junto a la fuente, en calle Ollerías, el , custodio del Legado Temboury que atesora una importante colección de fotografías antiguas del Acueducto.

Quizá porque admite tantos puntos de vista, tantas formas de mirar, quizá porque además de bello es útil, el Acueducto de San Telmo es el gran desconocido; aprendiendo a conocerlo y reconocerlo contribuiremos a su conservación.

 

 

 


Este reportaje se publicó originalmente el 29 de abril de 2014 en la web de vacaciones-españa.es

 

“El Mundanal Ruido”, de David Muñoz

Uno de los momentos más interesantes del pasado Festival de Cine de Málaga fue la presentación de “El mundanal ruido”, una película de David Muñoz “apoyada en la potencia visual de las imágenes de los Montes de Málaga, en la cámara subjetiva de José Luque y en el rigor del toque y el cante por verdiales“, según acertadas palabras de Antonio Javier López para diario Sur.

La autenticidad e integridad de la Fiesta –de sus lugares y su carácter– en la que no hay espectadores porque lo que se produce es un estar en común, atrae las miradas de creadores contemporáneos de diferentes disciplinas, seducidos por la potencia de las emociones que la Fiesta provoca. Lo estamos comprobando en el mundo de las artes visuales y de la escena y ahora, con este trabajo de David Muñoz, en la gran pantalla.

“El mundanal ruido” no es una película “sobre la Fiesta de Verdiales” sino sobre la pasión, la constancia y la necesidad de contar el mundo. Muñoz recoge la figura de nuestro querido Pepe Luque, que durante tantos años –desde su jubilación– ha grabado con su pequeña cámara la Fiesta de Verdiales, y lo sigue por el impresionante paisaje de los Montes de Málaga, en esa búsqueda mistérica de lo que nunca se sabe exactamente qué es hasta que se muestra transparente ante nuestros ojos, aquello que pareciera ser descubierto por vez primera a la vez que es reconocido como parte esencial de uno mismo. Luque y su lento caminar acaba por ser una metáfora de nuestro ánimo al acercarnos a la Fiesta sin saber con claridad qué nos atrae de ella, y sin que sea necesario saberlo, porque “lo que se busca no se encuentra, lo que se encuentra, no se busca”.

Ese movimiento de Luque es el movimiento del cineasta, cuando trata de responderse y respondernos a todos ante la pregunta principal a la que se enfrenta “¿cómo narrar?“. La cámara de Muñoz se mantiene fija en la mayor parte de los planos, para que su falso movimiento no nos distraiga del auténtico sobre el que construye la película.

En “El mundanal ruido” hay planos “espectaculares” como los grabados desde el dron, pero hay también planos memorables como la aparición de Paco Maroto de entre la niebla, del lugar sin-tiempo del que la Fiesta proviene, o el de la joven pareja de fiesteros (Antonio Romero y Tamara Cañete) que nos conecta con la antigua Arcadia y esa edad de oro de la armonía con la naturaleza, la inocencia y la felicidad. Y también el que nos muestra cómo la figura de un fiestero (Rubio Raíces) que avista el mundo desde lo alto de la Torre de Verdiales, es atravesada por la estela de un avión, una línea en la pantalla a modo de flecha que dirige su mirada a lo lejos, como si enviara la Fiesta de vuelta a ese oriente mediterráneo con el que está íntimamente conectada.

El trabajo de David Muñoz, en el que aparecen también Isabel y María Fdez. Gámez, las Mellizas, y las Pandas de Santa Catalina, Raíces de Almogía y Raíces de Málaga, es de gran interés, pero no solo para el mundo de la Fiesta, que muestra con respeto. Con ese mismo respeto –lo vemos en los minutos finales de la película– el director se acerca a tres maestros, tres críticos del Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, a los que muestra la película que todos acabamos de ver y cuya opinión nos llega también a nosotros a través de la pantalla cerrando un relato que gira sobre sí mismo. Nunca sabremos qué porcentaje exacto hay de realidad –documental– o de ficción en “El mundanal ruido”, del mismo modo que nunca sabremos si la Fiesta que conocemos y amamos es la construcción colectiva de un mito o pura y simple vida, necesaria “como el aire que respiramos trece veces por minuto

Verdiales y Chacarrá, músicas hermanas

La Fiesta de Verdiales estuvo presente ayer miércoles 22 en Sevilla en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, donde tenía lugar II Seminario sobre el Patrimonio Inmaterial. En la imagen un momento especial, cuando Pepe Molina une su violín a la familia Heredia, la gran Juana Heredia, su hija Juani y su sobrino Juan, a la guitarra, fiesteros del Chacarrá gaditano; fue durante el transcurso de la mesa redonda “Locos Pandas y fiesteros” coordinada por Antonio Mandly.

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El Libro de la Fiesta. Verdiales de los Montes de Málaga